domingo, 22 de agosto de 2010

El Xastre, Gonzalo, Mari, Pablo y los demás

Veranito veranito, que largo prometías ser y que corto te has hecho. Se acaba el verano sí, pero no los recuerdos y esas vivencias que nos da ese Lejano Oeste llamado Ibias.

Como podréis apreciar ya en la foto vamos a hablar del tema estrella de este verano. De él ya se puede aportar poco, puesto que muchos de los compañeros blogueros, amigos, lo han ido desgranando hasta por capítulos. Hoy voy a intentar hacer yo mi versión, poner mi granito de arena para dar un poquito de envidia a los no asistentes y hacer recordar esos buenos momentos que se dieron en ese idílico lugar llamado Villardecendias.

Si el año pasado comentaba que había sido uno de los primeros en asistir a este encuentro, este año, se me pegaron las sabanas o que se yo, se me atragantó la bajada al Villar, el caso es que llegué tarde tarde.

Al llegar me pareció estar en alguna película de Paco Martínez Soria y me sentí recibido como un verdadero "guiri" con millones, puesto que una marea de gente se agolpaba a los pies de la escuela de Villardecendias vitoreando y aclamando a todo aquel osado que se atrevía a pasar por medio de ella.


Entre beso y apretón de manos y casi sin que diera tiempo a nada más, "la jefa María" se abalanzó sobre mí para ponerme esta chapa identificadora que facilitaba bastante la relación y el acercamiento entre asistentes. El momento chapita, se vio enturbiado por la presencia a lo lejos de la Señora Marquesa, cuya presencia no dejó indiferente a nadie. Hacia su entrada con protocolo y presencia incluida, puesto que aparecía con un gran carruaje recubierto de oro y esmeraldas tirado por dos fantásticos caballos debidamente acicalados y engalanados para la ocasión.

Dicen por ahí las malas lenguas que alguna que otra persona del "populacho" no pudo resistir a sus encantos y en acto suicida se tiró al suelo para besar su real mano, yo sin embargo conseguí escabullirme y adentrarme en la escuela, lugar donde se celebraba el banquete y por tanto el sitio en el que se podía llenar gratis el estómago.


y eso fue precisamente lo que hicimos, degustar las 11 tortillas de patata con las que contábamos, probar esas empanadas, dejarnos llegar por el sabor de esa paella hecha en casa, subir al cielo con esos variados postres que nos ofrecieron sus cocineras y ponernos algo "achispaos" con ese vino de la tierra que tanto nos gusta a los de Ibias.

Os preguntaréis ¿Ahora que viene?, pues que va a venir, el café, que acompañado de un buen orujo y una votación para elegir al sheriff del lejano Oeste siempre sienta bien.

Papel en mesa y bolígrafo en mano me disponía a votar al candidato idóneo cuando veo levantarse a la señora Marquesa para " hacer su voto secreto"


Pero.... ¿Qué es lo que hace la nobleza a parte de enseñar sus grandes y preciosas joyas? pues... lo de siempre, arreglar votaciones mediante "pucherazo" puesto que no puede nombrar al candidato a dedo. Así, la señora Marquesa de nombre desconocido, introdujo en el buzón con premeditación, alevosía y mucho misterio demasiadas papeletas.


Al final la victoria fue para el personaje "más justiciero" del Lejano Oeste, ese tal Chapras que después de desbancarnos a todos se alzó con la estrella, el sombrero y la escopeta que le acreditan como el personaje más respetado en el territorio.


Yo no sé qué pensaréis vosotros, pero yo después de ver esta imagen en la que el Chapras levanta desafiante esa escopeta mientras que posa con su sombrerito, me hacen sentir más tranquilo. Se acabó la corrupción en el Lejano Oeste, ¿Da respeto, o no?

Por último y por pura petición del pueblo y en especial por imposición de la Señora Marquesa, entró en acción el "bufón real" que con esas manos interpretó algunas de las canciones más características del lugar, provocando el aplauso de muchos, la emoción de algunos y el interés de la sangre azul.


Desde aquí no me queda mucho más que contar, por supuesto dar las gracias tanto a Gonzalo como a Berta cuya hospitalidad y cercanía me hacen sentir como en casa, a José de Mingo y su mujer con quien por cercanía tuve más trato, a la Marquesa y al Chapras cuyas caracterizaciones nos hicieron pasar muy buenos momentos y como no, a la creadora, sin su iniciativa, estos ratos en compañía de tan buena gente no serían posibles.

¿Vamos a por el cuarto?

3 comentarios:

Jose de Mingo dijo...

Unos buenos momentos musicales los que nos hizo pasar el bufón real, que sirvieron para poner el contrapunto y amenizar un día lleno de camaradería. Saludos.

pablo dijo...

Yo voto por un cuarto que menudo como lo pasé jejej!que son risas!

Hasta la próxima!porque estoy seguro de que habrá una cuarta vez..

Gonzalo de Suárez dijo...

Ya quisieran todos los nobles tener un un bufón como este, que toque tan bien la gaita y que sea tan buena gente