domingo, 13 de mayo de 2012

Sena, la princesa guerrera de Ibias

El pueblo de Sena es sin lugar a dudas otro de esos grandes tesoros escondidos en cofre que guarda receloso el concejo de Ibias. Uno se pasa toda la vida intentando volar del nido para descubrir mundo, para conocer otros lugares y sin embargo una vez que los vas descubriendo, te das cuenta que no conoces ni el lugar en el que has nacido.


Seguramente no solo me pase a mí, pues recorrer los 78 pueblos que componen el concejo de Ibias es tarea ardua que si me permitís la comparación es como hacer el camino de Santiago, nadie puede juzgarlo para bien o para mal sin antes conocerlo por completo. Este largo camino me lleva hoy al pueblo de Sena y lo hace mediante una serpenteante carretera de impresionantes vistas que une este lugar con la cabecera del concejo de Ibias, el pueblo de San Antolin.


Se localiza al oeste de la parroquia que la lleva por nombre, en la ladera occidental del monte Chailón, a 500 m de altitud media, sobre la margen derecha del río Navia, y en las cercanías del arroyo de la Bouza. Para llegar a este pueblo, tendremos que dejar de lado la carretera principal y coger un pequeño acceso rodado que nos lleve al inicio del mismo. 


La entrada es vistosa y panorámica, pues Sena se asienta sobre un semi llano que permite contemplar la extensión del mismo ya desde el principio. Una única calle principal vertebra cual columna vertebral su caserío a ambos lados del vial.


Nada más llegar al pueblo uno respira tranquilidad, se empequeñece ante las poderosas vistas y se extraña del algarabío del lugar. No hace falta recorrer demasiado para toparse de frente con una de las casas que hacen distinguir a Sena de otros lugares, su prodigiosa cantina. No os podemos decir el nombre de esta casa de comidas porque simplemente no lo tiene. De las manos de Marta, su propietaria, salen todo tipo de manjares que representan lo mejor de nuestra gastronomía y que siguen el dicho de que si la comida es buena, abundante y con un buen precio, todo sabe mucho mejor.


No sea tímido el visitante a la hora de echar un buen trago de agua en su Fuente-Lavadero que data nada más y nada menos que del año 1954. Sin duda alguna esta fuente es punto de encuentro para el lugar y sobre todo punto de juego para los jóvenes, tal y como vi yo el día que pisé esta tierra.


Sus caminos están perfectamente encementados y acondicionados para que cualquier turismo pueda rodarlos sin problemas, aunque por otra parte, siempre es bueno pasear por ellos y disfrutar del pueblo de Sena. A simple vista, me llama la atención dos cosas, la primera de ellas es el grado de conciencia que muestran sus vecinos por sus casas, pues creo que es el único pueblo de los que llevo recorridos en la que la práctica totalidad de sus casas están en perfecto estado de conservación. La otra más negativa es la ausencia de construcciones típicas, pues salvo mala vista, solo puede contar en todo el pueblo un hórreo.


Como elemento pintoresco destacaremos también esta "vivienda-puente" que está literalmente en el camino que lleva hasta su iglesia y que a mi particularmente me recordó a una de similares características que se encuentra en Andeo.


La gente del lugar es desconfiada, reservada de lo suyo, protectora ante el desconocido que a priori no conoce, eso sí, una vez que se interesa y entabla conversación contigo nace el sentimiento de hospitalidad que tanto nos caracteriza a los nativos de Ibias. No podrás salir del lugar sin antes tomar unas cuantos cafés por las casas y empaparte de la sabia cultura que atesoran cuan libro milenario, sus propios vecinos.


El largo del camino me lleva a descubrir su punto final, la iglesia de San Agustín afincada en el lugar desde el siglo XIV. Llama la atención sus grandes dimensiones así como su prolongada espadaña con dos vanos. Llamativo e insólito es también, por aquello de la originalidad, su cementerio pues su acercamiento a la iglesia es tal, que parece ser un elemento más de la misma. En Sena la muerte se acerca a la vida o son los propios vivos con esta acción los que quieren mantener pegado para siempre el recuerdo de sus seres queridos.


Reconforta mirar a través de los dos arcos que se encuentran en el atrio a los pies del tempo para contemplar nuestro impresionante potencial. Ya hay que ser ciegos para dejar de ver lo que a simple vista se nos presenta diariamente en nuestra Ibias natal...

11 comentarios:

enrique dijo...

Como siempre Angel, haciendo mas grande Ibias.

Ángel Fernández dijo...

¡¡Muchísimas gracias por tal dedicación Enrique!!

Manolo dijo...

Como me gustan los pueblos que cuidan las casas los vecinos aunque vivan en la ciudad es una buena forma de mantener nuestros patrimonios muchas felicitaciones a los vecinos y ati Angel por mostrarnos nuestros pueblos

Anónimo dijo...

Me uno a estos elógios que recibes para decirte que eres un grandísimo enbajador de tu tierra asi como un estupendo escritor difusor y divulgador de la palabra Ibias. Muy gradecidos deberían estar en tu pueblo por la labor que haces que no es otra que plasmar en un texto el amor que se nota que llevas por tu tierra. Soy un seguidor más de esos que están en la sobra que no escriben pero si leen, no conozco Ibias y no soy de allí pero con cada reportaje que publícas me haces sentir como mía esa tierra y me haces querer descubrirla cuanto antes, por eso, este verano estaré allí en el "Sol de Asturias" pasando mis vacaciones y sé, gracías a tus artículos que no saldré defraudado de esta gran tierra.
Gracias por el impresionante trabajo incansable que realizas por tu pueblo y ojalá algún día todos hicieramos los mismo por los nuestros. Grandísima gente la de Ibias, luchadora de lo suyo y ganadora, ya lo verás, en un futuro.
¡Gracias por tanto!

Ángel Fernández dijo...

Muchísimas gracias por la belleza y el cariño de tus palabras. Me ilusiona saber que gracias a mi te has decidido a conocer Ibias y si ya me permites aconsejarte sobre los pueblos que has de visitar, pienso que tanto Valdebois como Uria han de figurar en tu hoja de ruta.

Un saludo

Anónimo dijo...

Como siempre, una entrada interesante y que rezuma cariño y respeto por Ibias. Tu gusto por esta tierra es contagioso por cómo hablas de ella.
Solamente una puntualización, que últimamente me apeteció hacerte varias veces y ya hoy me decido: "foráneo" significa "forastero", "extraño" o "que viene de fuera". En muchas ocasiones lo usas como sinónimo de "natural" u "oriundo", y despista un poco-bastante.

Ángel Fernández dijo...

Muchísimas gracias por la puntualización. La verdad es que en ese sentido estaba equivocado, me creía que foráneo era precisamente lo contrario de lo que es: "persona que procede de otro lugar".

¡Un gran saludo!

Vanessa Armesto dijo...

Qué emoción por fin ver una entrada sobre Sena.
Me encanta tu blog. Gracias!

Anónimo dijo...

Fui un fin de semana, lo pase fenomenal. Me gusto muchisima, es un lugar entrañable, con mucha amistad y cariño. La comida riquisima. Volveremos. Saludos para marta y ramón. Ah!!! . Me encanto el regalo del día de los enamorados que hizo ramón. a marta. En este lugar se siente calor apesar del frio. Gracias

Esther Arias dijo...

Muchas gracias, por traerme recuerdos de mi infancia, miles de veces jugué por esas calles y todos los veranos me mojaba en esa fuente-lavadero cuando ibamos a ver a mis queridos abuelos.

Esther Arias dijo...

Gracias por esas fotos y hablar del pueblo donde he pasado mis mejores veranos cuando iba a visitar a mis queridos abuelos. Muchos recuerdos bonitos y muchos sentimientos a flor de piel tengo en estos momentos.