miércoles, 23 de marzo de 2011

Maquileiros os de Luiña

Sí, maquileiros habéis leído bien. No es complicado imaginarse de donde les viene el nombre, pues en el lugar de Luiña, se levanta una impresionante "Maquila" (Molino) que durante siglos sirvió para moler gran parte del centeno de la parroquia de Tormaleo, de la otra parroquia (Taladrid, Villarmeirin, Villaoril, etc) y el de los vecinos "Baloutos".

En un más que aceptable grado de conservación, pertenece y ha pertenecido siempre a la familia Valeriano de Fresno que a su vez, siempre ha tenido alquilada la propiedad a Jesús, más conocido como el "Axín". Lejos de querer dinero, no sé si por bondad o porque escaseaba en aquel tiempo, cobraba el uso del molino en especie.


Situada en el epicentro de la actividad minera, la tierra de Luiña siempre ha sido una de las más prósperas de Ibias. A día de hoy, se mantiene dentro de los cinco pueblos del concejo con mayor número de habitantes. Su centralidad dentro de la parroquia, le ha permitido acaparar la gran mayoría de los servicios de la misma.



El colegio público San Jorge es una de las piezas más representativas de este sector. Enclavado en las ruinas de un antiguo Castro, comenzó sus andaduras en el año 1992 abarcando la etapa infantil y todos los niveles educativos de la primaria hasta octavo. Llegó a albergar más de 200 estudiantes de la zona alta de Ibias, cifra que dista mucho de los 27 de su actualidad.



De más reciente construcción data el polideportivo levantado en los alrededores del centro. Reivindicación histórica de los vecinos, su construcción finalizó en el año 2006. Su uso, aunque escaso pasa por la actividad física que realizan los alumnos del centro y los partidos de fútbol que una vez por semana disputan los chavales y no tan chavales de la parroquia.



La guinda del pastel la componen entre otros el consultorio médico y dos obras de reciente construcción: El Centro Social de Tormaleo y un parque para que los mayores puedan realizar ejercicio.



Todo lugar atesora en sus entrañas una gran joya que le hace brillar con fuerza. En Luiña, esa joya es sin duda la Iglesia de Santa María con su gran espadaña de color blanco. Una vez por semana los devotos fieles congregan alrededor de ella sus rezos y posteriores charlas. Conserva en su interior las imágenes medievales de Santa María, San Pedro y un Cáliz de plata de 1917 donado por Don Francisco de Ron Ybias.



Qué agradable se hace el paseo por estos lares, y es que sí, no hay mayor joya en un pueblo que sus gentes. Así, desde la casa de Pompilio (antiguo chigre de Luiña) hasta la de Barrero pasando por la de Ludivina siempre encuentras gente dispuesta a charlar...



a tratarte con cariño....



y demostrarte, la verdadera grandeza de sus almas.


No hay mayor orgullo para cualquier persona que demostrar que es grande siendo pequeño, humilde e inocente. Tres adjetivos que se le pueden aplicar al pueblo de Luiña.


Y si de algo también pueden presumir los "luiñenses" es de agua. El río del mismo nombre los atraviesa y con sus cristalinas aguas va cautivando al incauto que se atreve a recorrerlo ladera abajo.



Quien decide hacerlo ladera arriba descubre una impresionante ruta que le llevará al Pico Miravalles. Más abajo su braña, "Los Chagozos" que junto con su laguna de origen glaciar, resiste imbatible el paso de las crudas invernadas y luce su mejor cara en verano. Más de uno guardó sus vacas y las del vecín al intemperie de una noche marcada por el aullido del lobo.



!! Cuanto valor tenían nuestros padres!!


No podría terminar este reportaje sin destacar la figura de la mina, sin volver al recuerdo del negro minero, las mulas y el resonar del vagón peleando por salir cargado de carbón.



Todo cuanto somos se lo debemos a ella. Fue quien dio el futuro a nuestros abuelos y nuestros padres. En ella vieron la salida a una vida de penurias en la que el hambre rondaba muchas de las precarias casas del concejo. Ahora que forma parte del pasado, quizás sea el principio del fin, o no, el tiempo, el sabio tiempo lo dirá todo.



Recuerdos, recuerdos y más recuerdos, el teleférico minero ya forma parte de ellos. Más de quince años hace que no ronda nuestros cielos y ahora que no lo hace, como echamos de menos ver ese incesante goteo de baldes negros desfilar por encima de nuestras cabezas.

Añorar tus raíces, recordar la infancia y echar la vista atrás contribuye a mantener viva lo que todos más queremos, nuestra tierra.

¡¡Nunca la olvidéis!!

8 comentarios:

El chapras dijo...

Tienes toda la razón,Angel,si no fuera por la mina otro gallo nos cantaria a todos.En el caso de Luiña,era un publo prospero gracias a ella,pues antes,y sin menospreciar el pueblo,no era de los mas boyantes,por lo que cuenta la gente mayor,y lo que conozco,habia muchos vecinos y pocas tierras y algunas muy malas de trabajar,otros pueblos estaban mejor situados y mejor repartidos.En contrapartida,tenia una muy buena braña para el ganado.
Pero todo eso acabo con la explotacion de las minas,paso a ser el pueblo con mas negocios,6 ó 7 bares,panaderia,ferreteria,en epocas mas recientes,discoteca y supermercado.Ahora,pasara a ser un pueblo fantasma como el resto de la Parroquia.Lo de El lejano Oeste,en el caso de la Parroquia de Tormaleo,viene como anillo al dedo pues estos pueblos van a quedar como aquellos de la fiebre del oro,mientras duraban las minas subian como la espuma,cuando se agotaba el filon, se convertian en pueblos fantasma en un suspiro.El filon aqui duro 50 años,aunque no desaparece por agotamiento,si no por que un elemento se quiere enrriquecer mas rapidamente.

Pablo dijo...

He de confesarte que el pueblo de Luiña no es el que más me gusta de la parroquia, lo veo un tanto angosto... (y no quiero ofender a nadie que conste que por ser de Ibias, ya tiene su encanto).
Como tú muy bien señalas, Ángel, que importante es la centralidad en Luiña, marca su caracter, sus equipamientos y a todo ello ha ayudado la mina que marca la personalidad de medio Ibias y en especial de este pueblo.

Estupendo todo!Cada día me gusta más ese concejo!
Un saludo!

Miguel Bueno dijo...

Maquila era la parte de molienda que se quedaba el molinero en pago por moler el grano.

Expresiones
Piedra

Anónimo dijo...

A cada uno le gustará lo suyo y Luiña es un lugar precioso.

Miriam dijo...

Luiña es un pueblo bonito y agradable y para los que lo hemos disfrutado de pequeños y lo seguimos disfrutando de mayores y tenemos familia allí viviendo es un lugar perfecto para descansar y disfrutar de sus maravillosas vistas.

pedro dijo...

Que razon tienes anda que no pasabamos frio en las brañas pero son recuerdos que nunca se van de la mente. Que felices eramos con un cacho de toucin rancio y ahora vete a darllio a un chaval tirachel a cara

Gracias por esos reportajes que nos hacen volver al pasado

Saludos

Anónimo dijo...

Después de Semana Santa se reabren los cielos abiertos de Cerredo y Fabero, con la reincorporación de 200 trabajadores de Uminsa, CMC y empresas auxiliares.
En el mes de mayo se reabriran gradualmente el resto de minas, entre ellas el cielo abierto de La Campa, los de Villablino, los pozos Calderón, Santa Cruz, Sorbeda y Torre con la reincorporación de los 500 trabajadores en ERE de Uminsa y CMC.

Meiga dijo...

Buenas, estoy investigando la línea de baldes de Villares-Páramo del Sil. Sobre todo me interesaría recuperar alguna fotografía antigua e información sobre la línea. Si alguien dispone de algo, por favor que se ponga en contacto conmigo en sunyburbia82@hotmail.com
Un saludo
Susana