miércoles, 20 de octubre de 2010

La segunda de las cuatro


¿Vamos con la segunda?


EL TRASGO EN LA CUADRA


Cuenta la leyenda que en el pequeño pueblo de Luiña había una familia de labradores en las que pasaban cosas muy extrañas. Todos los días por la noche, las burras que tenían en la cuadra empezaban a ponerse muy nerviosas despertando con sus quejidos a sus cuidadores y haciéndoles pensar que dichos quejidos eran producidos por los robos de algún pícaro.

El caso era que cuando el paisano de la casa se levantaba garrota en mano rumbo a la cuadra, las burras estaban solas e inexplicablemente tenían todos los pelos del rabo enmarañados, cardados.


Tal era la frustración del paisano tras noche tras noche vivir la misma situación que al volver a repetirse el mismo episodio mandó a su querida mujer a comprobar lo que le pasaba a esas endiabladas burras que no paraban de protestar.

Al llegar a la cuadra con más miedo que vergüenza la señora con voz temblorosa entonó:

¿Quien anda por ahí que no nos deja vivir?

Noche tras noche igual,
Nosotros queremos descansar.

Los pobres animales no rinden,
están tan asustados que ni pulgas tienen.

¡VETE! déjanos en paz.

de repente, una voz salió de la nada para decir firmemente:

"Cu cu ru cu cu, cala a boca muyer que se che ven as tetas ya o cu"

4 comentarios:

Ayalga dijo...

Obviamente, los que tienen una idea de los Trasgus como duendes dulces y encantadores, están un poco equivocados, jeje. Genial leyenda no la conocía. Gracias

Ángel Fernández dijo...

¿Sería el Trasgo o el vecin dal lao?

Yo casi me decanto más por la segunda opción, jejeje.

Pablo dijo...

unas cuantas risas eché...

pobre mujer llevó el mayor susto de su vida jajaja yo también me decanto por la segunda opción sino fue alguno más cercano que el vecino...

muy buena ángel!

Ayalga dijo...

mm, quien quiere enemigos con un vecino como ese, jejeje.